Pusiste una flor en la mesa,
yo preparé café para dos;
la tarde entró por la ventana
y se quedó a escuchar tu voz.
No hicimos promesas eternas,
había tanto por conversar;
tu mano descansó en la mía
y yo la dejé descansar.
Donde florece el amor,
hasta el silencio acompaña;
hay un lugar junto a ti
donde mi alma descansa.
Donde florece el amor,
la vida se vuelve más clara;
me basta escuchar tu voz
al despertar la mañana.
Aprendo tus pequeños gestos,
tu forma de mirar el mar;
tú sabes cuándo estoy callada
y cuándo necesito hablar.
A veces basta una sonrisa,
un libro abierto en el sillón;
y entre las cosas de los días
vamos cuidando este amor.
Donde florece el amor,
hasta el silencio acompaña;
hay un lugar junto a ti
donde mi alma descansa.
Donde florece el amor,
la vida se vuelve más clara;
me basta escuchar tu voz
al despertar la mañana.
Si alguna tarde llega el frío,
acerca tu silla hacia mí;
pondremos música bajito
y habrá calor para seguir.
Queda una flor sobre la mesa,
queda tu mano junto a mí…
donde florece el amor,
¡qué hermoso amar así!
Astir*Carr
Outubro /2026